Así me seguí acordando de ti después de tu muerte, seguí junto a un hombre dulce que me mostró tu música y así juntos me hicieron ver la vida más linda y a descubrir posibilidades así te sigo recordando presente en cada momento que me hace temblar de felicidad suspirar de alegría ahí están ustedes; él que te mostró en una posibilidad.
No sé hablar de tu muerte, sòlo de lo grande que es conocerte en cada estrella que me sabe guiar cuando más me hacía falta allá en aquella recordada calle Abraham Gonzales, mil gracias por prestarme cada disco, mil gracias por regalarme esos tres acetatos, mil mil gracias por seguirme acompañando.
Gracias por hacerme sentir que hay un paisaje y que me abraza, por hacerme sentir liberada del temor, gracias por cantar conmigo y mil gracias por la invitación de cada día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario