agosto 27, 2014

¿ANTES O DESPUÉS?

Creo  que  nunca les  había  contado, pero seguro  se  han  dado cuenta los  que  me  conocen  que  tengo unos  super  pies, sí,  de esos  que  les  gusta  caminar  en  otros  países, junto  a otros  pies y  que  aman  su  ciudad a cada cuadra de  cemento  o de pasto  o  de agua o  de arena... son  de esos  pies  que  aman llegar  a casa y  ponerse  algo  cómodo  o  tocar las  sábanas  limpias y frescas,  de esos  pies  que  aman  la sensación del agua del  mar  o  de  la alberca  y  de cada  mañana al entrar  a la  regadera o  que  A los  bese  y  les  haga  cosquillas  para  despertar ¡uf! y aman  esas  veces que  unas  manitas  ajenas  ponen  los  calcetines o  los  tenis...también, sí  también son unos pies  que  lamentan  no correr  a  cierto  ritmo como A que corre veloz cada  mañana,  realmente  si  hablo  de lamentar  serían  muchas  cosas las que  mis  pies lamentan  pero  esas  ya han  sido  bastante  lamentadas  en otros  años y  bastante  vergonzosas. Por  otra y  la misma  parte les  quería  platicar que aparte de  ser  super  pies son  grandes,  grandes  pies  en  tamaño debido a un  síndrome  que  seguramente  ustedes que  me  leen y  que  son  dos  o  tres me  conocen  muy  bien  y me  han  acompañado  en  alguna   aventura  que  me  ha  traído  este  síndrome   a veces  tan  doloroso; por  eso,  por ese  apoyo  y  compañía  ¡GRACIAS!

Bueno  pues  ese  tener  los  pies grandes me  ha  llevado  mucho  tiempo a  no  usar  zapatos  lindos  y  coquetos por  ende a no  usar  falditas  y  vestidos,  cosa que  no podía poner en  movimiento, pero  justo  hoy  recordé   el  destello  de  una  dulce  estrella  cómo poner  en  marcha  las  cosas a  mi favor y  adaptarme.

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