La causa: La enfermedad de un tercer Eustorgio
Respuesta clara
Te amo intensamente papi
y lloro, ahora lloro por
ese dolor que te
invade, ese dolor
que por mucho
que pienses no
cabe en cada célula
de tu cuerpo, ese
dolor que apresa y que representa en carne viva
el vacío…es ese un
dolor nuevo que te hace
enfermar y que a mí
no me deja de
reproducir un doble
movimiento en escalofrío, en soledad
inmensa, esa que te
revive cada que
te recuerda, cada
que sabe y se entera
de que tú,
también estás enfermo y
un nuevo instante
me hace estar esperándote y no
recibir respuesta y que me da
miedo que un día
tú mueras.
Ese hombre, ese
hijo tuyo que ahora está
enfermo, ese por el que
tú hablas y sufres es un fantasma
para mí, hasta
el día de hoy
una amenaza que no me
deja comer, que me
hace cuidarme, que no me deja dormir,
que me hace ser
constante y me hace
dormir muy cansada, pero me despierta
asustada, ese, ese
fantasma como el que
te despierta a ti
ahora que la incertidumbre
y la desesperación te
rondan. Temo que sea
una sensación infinita, que sea
una sensación que
recuerde incluso al
final de mis días.
El secreto estaba
en el silencio, de esa compañía, de ese parecerse en el abrazo, en el
descanso que significas para mí,
en la libertad y en la
posibilidad, está en cada latido de
nuestros pechos y
corazones unidos.
Te amo y sabes que
cada instante quiero estar
a tu lado y ha representado
un no poder del siempre y he sido
fuerte y lo he
respetado y me he resignado, pero no ha
dejado de hablar esa gana inmensa de tenerte a diario en
casa.
Te amo. Y amo las
palabras dulces que me obsequias
cada mañana y amo que disfrutes de un
beso y un abrazo, amo tus besos, tus besos largos y tronados. Papi, te amo.