Cuando era niña antes de dormir mamá me servía un vaso de leche y un pan de dulce de esos alegres que tienen chochitos de colores o una rabadilla-rebanada...siempre, siempre me comía primero el pan, pues no me gustaba la leche, pero mamá sabía como hacerme reír y entre cosquillas podía con mis ojos dormilones tomar la estúpida y solemne leche. Ya ve usted que no me deja mentir como es que de verdad parece tan poco apetitosa, tal vez un poco de chocolate la hace feliz.
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