julio 02, 2012

¿QUÉ QUIERE DECIR AHORA SER DE IZQUIERDA?


Es  un  inmenso  entendimiento referido  a  la  nación ajena a uno mismo  a través de  estas palabras: sociedad  de clases, aún, sí, por  completo. Es ver. Sufrir, no poder  evitar el  sufrimiento. Es  sentir deseos de matar y abolir la pena de muerte. Es  haber perdido  y saberlo, saber el valor irreversible de la derrota y, por  tierra quemada, avanzar, avanzar más  que  nunca –antes- se había avanzado. Es no  conseguir  nunca  admitir la totalidad de  lo que es  natural, la diferencia de  los  climas, la  del  reparto  de riquezas, la del color de las  pieles . Curiosamente, es haber  perdido  a  Dios  menos  que  la  derecha, que reivindica la fe. Y eso  sin duda a  causa de ese  fabuloso desencanto  ideológico que  conocimos  antes: Dios  no  estaba  lejos. Es  también haber  perdido. La  izquierda  ha  perdido todos sus  pueblos, todo su  sentido, toda  su  sangre…La  izquierda es también la esperanza en  la aniquilación de la esperanza. Es  edificar  esa esperanza  aniquilada…La  izquierda nunca  más será  ya  la  veneración personal. Ser  de  izquierda es no  tener  jefe. Lo olvidaba: es tener un  inmenso entendimiento referido  también a  los  animales, a las  ideas, al  tratamiento a  escala planetaria, de las  ballenas, de  los  árboles, del  aire. Es no poder actuar de  otro  modo, nunca,  en ningún caso. Es  no poder imaginar  la  mirada de  los  hombres de  bien de  la derecha  tranquila, no  poder  entrar  en  su  cabeza ni  en  su  conducta. Eso nunca es  posible. Es  ese  fabuloso desencanto del  que  antes he  dicho que  nos  ha  acercado  a  Dios. Es  haber  arrastrado tras  de sí un  paraje de desesperación. Es eso, una  ciencia de la  desesperación. Es  también un exilio. Un exilio del  hombre en  otro  hombre o en  sí mismo. Es  también jugar. Es  el placer, muy  fuerte. Es  lanzarse a  escuchar  al otro, aunque  sea  un  enemigo, no poder hacer otra  cosa. Es  saber e  ignorar al mismo tiempo. Y conocer esta  ignorancia como lo esencial de  la andadura hacia  el  conocimiento. Es  decir  lo que  digo  ahora, que no  quiere  decir nada y que quiere decir y, haciéndolo,  dice. Es  haber  cometido errores, seguir cometiéndolos y reivindicarlos. Es  haber creído, no creer ya. Es poder  matar y  abolir la  pena  de  muerte. Es  conocer con los  ojos  cerrados lo  que  ocurre en  el  gran núcleo negro, en  el interior de  la  gran costra  negra que recubre  la Tierra  desde el Pacífico norte  hasta Ucrania. Pues el  saber de ese acontecimiento inmóvil, no lo tiene la derecha sino la izquierda. El  conocimiento de este  horror del  hormigueo del  pueblo  privado de  pensamiento  bajo la  costra negra, es  conocimiento de izquierdas.
Ved qué difícil es decirlo, desafía  las  palabras, es  lo más difícil de decir,  es  también una  palabra venidera que, por sí  sola, diría la  esperanza aniquilada y  presente.  

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