Me pregunto porqué ese recuerdo de la muerte no merece abandono o ignorancia, porqué no termina de decir, porqué es necesaria y por qué me duele allá...
noviembre 01, 2011
SU HIJO. ¡MUERTO!
En cada mirada y cada recuerdo por más que intente sentir y saber que no tengo nada que ver con ese niño, con esa vida que se ha ido, con el dolor de ese recuerdo, no puedo, sigo estando ahí y hasta hoy es una historia bastante dolorosa, que no soporto ver en sus ojos; me incomoda saber que me antecede, no soporto saber que se puede vivir así, con un dolor así, con una impotencia bestial y monstruosa que ahoga y así, así se tiene que vivir... y finalmente el residuo es de un cariño materno y familiar el que me une a ese dolor, tal vez nunca me podré separar, tal vez es que en lo familiar me pertenece.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario