¿Qué hay que hacer
para no regresar? Hay
que perderse. Hay que
abandonar toda reserva
mental , estar dispuesto a no
saber nada de lo que
antes se sabía,
dirigir los pasos hacia
el punto más
hostil del horizonte, una especie
de vasta extención
de ciénagas cruzada en todos
los sentidos por mil
taludes, no se sabe por qué.
Ella lo hace.
-¿Por qué camino se enamora una mujer – pregunta el vececónsul.
El director ríe.
-¿Qué cosas dice usted!- dice el director -.Está usted
borracho.
-Dicen que ella está a veces
muy triste , director, ¿es cierto eso?
-Sí.
-¿Lo dicen sus
amantes?
-Sí.
-Yo la tomaría por
la tristeza – dice el vececónsul -,
si me
fuese permitido hacerlo.
-¿Y si no?
-Un objeto podría
hacer las veces. El
árbol que ha
tocado, también la bicicleta

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