Cada instante he deseado lago diferente con ellos, conmigo y con respecto a nosotros, he intentado luchar con el pasado, porque simplemente no lo acepto, aun sabiendo que es imposible modificarlo y que no acepto su encuentro, no acepto sus muertes tan dolorosas que no acepto nada de eso, ni sus pobrezas. Hoy lo sé y los quiero. No te dejo papá, no te dejo, nunca te dejo. Seguimos en territorio de ternura y cariño, ahora ya no corro peligro. Mamá, no le hace daño a las personas la palabra felicidad.
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