El crimen es el acto por excelencia desesperante que casi siempre en cualquiera de sus tonalidades en un DESPUÉS intentará borrar sus huellas.
Insisto tanto en el crimen de esa loca, es verdad y dejo casi siempre que el lector me sustituya en la lectura, ya que se corre el riesgo de lo que se sabe y lo que se dice...
"ha matado a otra persona como se hubiera matado a sí misma, es porque estaban juntos en una situación común, quizá demasiado estancada, y que se prolongaba desde hacia demasiado tiempo, no una situación desdichada por fuerza, no, pero anquilosada".
Hoy lo abandono, pues no se le ha quedado nada, no conserva nada. Hace pensar como dice ella, en un espacio sin puertas por donde cada respirar pasa y se lo lleva todo. Cuando comprendí que no era culpa suya. RENUNCIÉ al soportar sin límites, a extrañar lo imposible, a la tristeza cotidiana, al bienestar sin movimiento, al prolongar lo inevitable. RENUNCIÉ.
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