ayer se llamó amor
Ahora es: no te amo ya y terminó de diluirse en todo mi cuerpo. Hoy, es sólo hoy, que ya no hay porque contarte el sueño.
Lo intenso, es el dolor en mi cabeza, aún ligero que ya va desapareciendo. ahora sólo se va porque no pasó ajeno a mi y tal vez sólo es el estar inconsolable, tanto por haber consentido o por haber abandonado.
Es un pensar en blanco muy sospechoso, no está en la nieve, ni en la espuma del mar o en las flores bañadas de una noche con luna llena, no, y sin embargo se dibuja blanco muy blanco. Por tal motivo le ofrezco me dispense usted por pensar neciamente que se podía leer incluso fuera; ya que para mi era posible, habiendo claridad, le he de decir que se queda sólo como un recuerdo para mí, sí, el blanco es un recuerdo impregnado de claridad y fidelidad incompartible e incomprensible pues mire que no me permitía ver otra cosa que no fuera usted, al grado en que todo lo demás dejó de producirse, yo lo encontré y usted me necesitó. Todo ocurrió con una seducción mayor.
Bien pues. Ahora, es hacer limpieza y después retirarme de mi misma; anonimato íntimo que hoy me cobija. Nada y suspirantemente. Nada.
P.D. Recuerde que siempre hay una distancia equilibrada entre la acción de nuestras palabras, las mismas palabras, el tema y la narración. Ponga usted mucha fuerza y pasión, que eso signifique el final del miedo y entréguese a la pasión un poco perversa por la verdad y si usted ha podido, entonces el amor por la expresión y el gusto de decir y ser escuchado.
Hasta hace un instante, completamente suya.
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