Desde que murió la Esfinge, la innoble ciudad no tiene secretos: todo acaece de día...
Edipo se ha quedado ciego de tanto manipular esos rayos oscuros. Sólo Antígona soporta las flechas que dispara lámpara de arco de Apolo, como si el dolor le sirviera de gafas oscuras.
Tienen en común su espantosa virginidad que consiste en ya no ser de este mundo sus dos soledades se encuentran exactamente igual que dos bocas en un beso. Ella se inclina sobre él como el cielo sobre la tierra, volviendo a formar así en su integridad el universo de Antígona: un oscuro instinto de posesión la inclina hacia ese culpable que nadie va a disputarle. Aquel muerto es la urna vacia donde echar, de una sola vez, todo el vino de un gran amor...se apodera del cadáver que empieza a disolverse, que se derrama como un recuerdo. Cuando se ve libre de su muerto, aquella muchacha que baja la frente parece soportar el peso de Dios.
La media noche profunda habla de desesperación.
El tiempo reanuda su curso al compás del reloj de Dios. El péndulo del mundo es el corazón de Antígona.
Amar con los ojos cerrados es amar como un ciego. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar como un loco: es aceptarlo todo apasionadamente. Yo te amo como una loca.
M. YOURCENAR
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