abril 28, 2010

ZOOM, ESTOY AQUÍ

Es el silencio de todos los tiempos que la llama y le grita hasta hoy.

AMISTAD EN COMPAÑÍA

ELLA: “LEJOS ESTÁ MUY LEJOS, NO VOY”

Se asombró, ocurrió la tarde de un diciembre polvoso que aquel año entre tanto polvo se vistió por primera vez de amarillo. Hoy se limpió en una tarde de abril llena de sol y helado derritiéndose en el reclamo de aquel diciembre mensajeado.

A: ¡ha muerto!

ELLA: ¿Dónde se velará?

ELLA: Está muy lejos

No voy

Llegó su compañía con sonrisa y mucha alegría por la vida a darle a una mujer sin alma un sentimiento común, algún día. Hoy, sólo ELLA recuerda eso,

Aquel celular perdido que extraño hoy y amé tanto, vino a suprimir un mensaje más allá de la vida, de la amistad o de lo virtual donde los amigo se pueden colectar o eliminar más allá, ella citó un más allá con el dolor inmenso y legendario que la acompaña.

Alicia la del país de maravillas y que habita en una mirada seca el otro lado del espejo reclama, a ELLA la reclama:

"te odié porque te importó la DISTANCIA de mi dolor, porque me abandonaste, porque antes y hoy sólo a ti te importaba, porque tú estabas lejos del dolor y de la muerte, porque sonreías y yo te amaba, porque me sostenías y luchabas, porque contigo comenzaba a creer en la vida, en la confianza, en la compañía y el amor, porque nadie mejor que TÚ.

Ese día estuviste LEJOS de mí, de mi muerte de mi miedo y te odié y no quise volverte a ver y por eso te entregué TODO lo que te pertenecía y no te llamé más y te ignoré en mi coraje lleno de tristeza, te convertiste en lo DEMÁS lo que era común en mi vida.

Para la segunda muerte ya estabas ahí muy cerca, tanto, que ÉL te presentó con un por qué y las lágrimas de a quién, entonces estabas a mi lado y dije ¿para qué compartir si a nadie le importo? entonces desapareciste.

Estás en tu lugar, bella, sonriente y dulce como hoy, te cito y llegas, no estás lejos ni cerca besas, abrazas con tu apretón de largos brazos, que extrañaba”

Efectivamente el velorio de aquella muerte para mí está muy LEJOS, nunca me han gustado los velorios, nunca. Nunca he soportado la muerte en los cuerpos, nunca.

De niña los demás me regañaban porque todo quería tocar, a todo me acercaba demasiado… demasiado cerca al olfato, demasiado cerca a la vista -que siempre me ha quedado tan LEJOS -demasiado cerca al oído y tan desbordantemente cerca en el tacto.

Sólo YO SÉ acercarme a TÚ, para vivir.

Para morir, sólo TÚ puedes hacerme morir.

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