Es un constante porvenir con matanzas al por mayor y un horror de estos señores con y sin cuerpos humanos de nuestra -lo escuchan- de nuestra sociedad.
Solidarizarse con una nación a la que se le repliega la desgracia histórica natural y la invasión, violación de los de plomo. Hambre, pobreza, sin lugar a duda.
Y del ¿porqué a algunas personas habría de incomodarles asesinar? En esta ocasión Salvador Cabañas, futbolista... y sólo como la noticia de ayer y hoy antes de que se les olvide con la que seguro ya viene. Un disparo en la cabeza y no porque sea jerárquicamente más importante. Es que ya no, no hay dos formas de ser asesinados o heridos más allá violados. Nosotros los contribuyentes ¿porqué? Claro que no hay justicia pues no la ha habido -pero existe-. Se ha acostumbrado a violar ferozmente y con crueldad su vida su espacio como seres humanos ¿a quién atacan a, quién? De qué hablan o muestran los medios de plagada violencia e ignorancia. Qué hay más vago, solitario y deteriorado? Díganme ¿qué? si somos humanos.
¡YA BASTA! no importa que tan exangüe esté; derramaran gota tras gota de sangre y nunca acabaran de verterla y por eso hacemos morir y sufrir a algunos para que se siga extendiendo la muerte, la tristeza, la soledad ¿de verdad se necesita crear este tipo de muerte, de dolor y soledad? Aún así nos vemos derrengados hasta en esta facultad de descuido.
¿Entonces, este escalofrío? ¿Qué es lo más repugnante en los estados sucesivos de la decadencia del hombre con vida? ¡Y ENTONCES! ¿la justicia, el castigo, el cuidado? ¿Nos abandonamos humanos? O ¿NOS CUIDAMOS?
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