marzo 22, 2009

Y DICIENDOLO ELLA, YO LO CREO


Escritos desde 1963 a 1993
Ya me ha anoticiado sobre su muerte,

Ya ni me acuerdo cuando lo terminé, nunca había durado uno tanto tiempo como éste, esta vez me exigió algo, como llevarlo a diario conmigo sin excepción de día, y sólo leerlo en los viajes del transporte público, nunca en mi casa, en la noche como me gusta leer; lo terminé y lloré, siempre hace algo para arrancarme, comenzó y terminó sin un orden, creo. “No, no hay igualdad en general, a mi entender es necesario lo contrario, la igualdad de la desigualdad. Para decirlo de otro modo, la igualdad ante la desigualdad tanto de la tontería como de la inteligencia, de la perversión. Llegaremos a esa igualdad cuando las cárceles queden superadas, sean inútiles, es decir cuando los criminales anden por las calles como los carceleros, los directores, de las grandes centrales obreras, tanto como los locos, los niños, los sabios, los genios, cuando se aborden los postreros años de la Tierra y todo el mundo tenga miedo con un miedo igual y alegre. Tal vez cuando haya sido anunciado y la felicidad haya cambiado de sentido ya no sea el de aguardar la muerte, inimaginable ahora”
Sí, ya murió

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