febrero 27, 2009

VERBO Y SUSTANTIVO

He conocido la pobreza extrema, esa económica y aquella en la que las personas no tienen posibilidades de vida de intensidad en la pasión en la pregunta del instante, gente jodida al extremo, donde no hay más que sufrir por ser pobre de alma, de cuerpo de espíritu; donde sólo Dios los acompaña y entre ellos mismos, ah y su pobreza.
Imagino que se crea entre los otros y yo, una enorme diferencia, que desde mi infancia debiera hacerme sufrir y…
Algo me conmueve a mí, ya ahí, hay odio o amor, inquietud como en los sueños, donde no hay nada que interpretar, pero que inspiran a decir, llenos de una gran ausencia y violencia. Me produce ganas y deseos de llorar. Una parte de mi.
Algo sucede en ese lugar de soledad, en ver la infinita pobreza en la que algunas personas flotan, pero también, está la fascinación ante el gusto e interés en esas personas que se comprometen y apasionan profundamente en la vida.
Me sentí traicionada, llegué a lo peor que me hubiera podido poner mi ignorancia, el andar perdida, buscando “algo” el límite jajaja ya me estoy sobando el golpecito y sé que hay cosas, situaciones y personas que no hacen juego con el alma.
Es un tanto pasmoso encontrarse ante la “traición” resulta ser todo un contrasentido, se busca el por qué una y otra vez…no se encuentra.Sólo se puede traicionar una causa, una idea cuando esa causa o idea es la propia, ya que en ese momento forma parte de la identidad. Digo que se puede traicionar a una religión a un pueblo a un amigo, a un amor al que se pertenece. Pero seguro no se puede traicionar la causa, el pensamiento, un amigo o un amor distinto al propio.

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