Le he contado a muchos la historia como fue que mi madre me puso el nombre que me puso, que en verdad es medio curiosa y divertida... También le he contado que a veces me siento mal por no poder usar mi nombre completo todos los días. Si, no es muy práctico, pero la verdad, me encanta mi nombre. Tal vez soy una de las pocas personas que el nombre que nos pusieron otras personas (al nacer o cuando sea) nos queda como anillo al dedo. Pero también no se de muchas personas que les gusta se nombre tanto como a mí. (O tal vez no he hablado tanto del tema para saber la opinión de otros, pero bueno)
Pero no es la historia que quiero contar hoy, no. Más bien es el significado, la razón porque digo que me queda tan bien...
Sin mis apellidos, que por cierto yo insisto en llevar hasta la tumba, mi nombre es Maria Veronica. Mi nombre completo solo es dicho cuando alguien, principalmente mi madre, me quiere "hablar enserio" (ósea hice algo mal). De pequeña era así, ya que solo se pronunciaban las 13 letras cuando estaba metida en problemas. Cuando era cualquier cosa normal, solo me decían por mi apodo (que por cierto, también me gusta) "Mona" o su diminutivo "Monita". Por cierto que mi apodo también tiene su propia "prehistoria" y "post historia de uso" que algún día tal vez contare. Pero bueno, el caso es que mi nombre, antes, solo me daba pensamientos de medio terror infantil. En la escuela, mi nombre era "Veronica" o "Vero". Entendiblemente, esto fue porque había tantas "Marías" en el salón, que es ahí donde el segundo nombre viene bien. De alguna manera nos tenían que diferenciar las monjitas...
Para esas épocas (que desafortunadamente no recuerdo mucho por mi represión psicológica) era una niña que aunque tímida con algunas personas y situaciones, en otras, tenía un carácter completamente opuesto a la timidez. Pero eso fue antes de viajar en un avión rumbo a Estados Unidos. Ya aquí, con la corrección americana, me convertí en "Maria"... Sin tilde y solo un apellido. De ahí crecí como una niña tímida, sensible, con tendencias a la introspección. Y así fue que hasta muy poco, seguí siendo "Maria". Tal vez hasta pudiera decir que todavía "Maria", sin tilde y solo un apellido, sigue "reinando" mi personalidad.
Como dice Aún (con autoridad de su carera) no hay que auto identificarse enfermedades psicológicas (o síntomas). Esta en lo cierto, es un peligro, pero siendo una persona que cuenta con una imaginación terriblemente descontrolada y una sed de información igual grande, me di el trabajo hace algunos años de buscar respuestas... Porque soy como soy, los "que hubiera sido si..." y bueno una de las investigaciones llego a el significado de los nombres. Ahí es cuando me tope con una idea "tal vez mi nombre me queda mejor de lo que yo pensaba".
Maria: "star of the sea" (estrella del mar), "mar", y hasta "eminencia, excelsa, altura". Pero el que más que impacto fue "sea of bitterness" (mar de amargura). Feo tal vez, pero explica algo: la tendencia a introspección... La amargura, he dicho antes, es mi eterna compañera, no solo una actitud, pero también como punto de partida. (Explicare esto como cierta melancolía).
Veronica: dependiendo de donde se lee, este nombre tiene significados como "Bringing Victory" (trayendo victoria) y a veces "imagen verdadera".
He aquí el punto, la dicotomía de mi nombre. Lo que yo veo, mi nombre describe una persona que tiene dos lados: la introspección y la extraversión. Ósea, mi nombre describe algo que recientemente descubrí acerca de mí: soy las dos, Maria y Veronica... Digamos, de dos personalidades en una persona. Ahora le llaman Trastorno de identidad disociativo, pero la verdad a veces lo mío se siente así, pero no creo que sea tan grave. Lo que creo que descubrí es que hay en mí la posibilidad, la voluntad para llegar a ser algo más que la niña tímida que siempre he sido (Maria) y llegar a demostrar la persona que verdaderamente soy (Veronica).
Es más fácil partirse en dos para tener valor. Tal vez sea autodefensa, algo que todos ya sabían, pero para mí es nuevo. Algo que llegue a entender que tal vez sirva para aplacar mi timidez. Pero también trato de no perderme. Por eso me gusta mi nombre completo. No se trata de solo llamarme "Maria" a secas o solo "Verónica" a secas, sino Maria Veronica. La unión completa de la dicotomía que antes me hacia mal pero ahora veo que eso es mi identidad, ser la eterna niña confundida, con el mundo y consigo misma. No importa ya, ya que también aprendí, que nadie sabe todo, ni nadie sabe lo que hace. No soy la única, no soy la única...
La verdad, no soy la única confundida. Todos esta confundidos, pero algunos son mejores al esconderlo que otros. Pero he decidido no esconderlo. No soy muy valiente en muchas cosas, pero llevo la calma de los mares de Maria en la vida y la verdadera imagen de la confusión en la cara. Nadie me puede tallar de falsa. Eso sí, nadie puede. No escondo mi timidez, no escondo mi confusión, y ya no quiero esconder mi corazón. Lo tenía muy guardado, pero su grandeza ya no cabe, así que mejor lo dejare libre. Ojala no lo rompan...
La verdad de los mares, realeza de corazón, excelencia de la victoria...
Hmmmmm
Soy única, ¡soy única así!
1 comentario:
Personal, íntimo, particular "el nombre" TU NOMBRE!!!
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