diciembre 23, 2008

MAGMA

La bisabuela, se llamaba Margarita, ella murió hace 17 años, era lindo estar con ella, jugar con los gatos, las hormigas, comer higos y la promesa del refresco si me terminaba la sopa jajaja solía ser una buena conductista ella.
El gran dolor, el susto y el arrancarme del otro en la muerte misma, llegó la tarde del segundo día de su muerte. Cuando todo aquello era una enorme respuesta y no había preguntas. Uno de los gatos que habitaban la enorme casa de la bis, esa casa llena de árboles que me daban miedo y me enamoran de lejos actualmente en las carreteras durante la noche, ahí saben hacerse oír, durante el día sólo ver y nunca de los nuncas tocar; bueno ese gato, esa tarde, en ese preciso instante rasguñó mis piernas. Lloré
Es infinita la memoria, tanto, como cada grano de arena, así, esa memoria de la infancia, cuando no se sabe que morimos, que amamos, que nos amaremos, que moriremos, tal vez ese gozo, ese júbilo al descubrir la ignorancia. Es el amor. Se parece al agua, al cristal, al mar, puede reflejar las figuras que se mueven y tiene un color ¿sabes cuál es?
Desdoblamiento del ser humano…Se parece también a tu hermosa sonrisa y al momento más claro de tus ojos que se puede conjugar.

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