agosto 17, 2008

UNA DESPEDIDA

Un trocito de la mujer que no admiras
“El hombre habría estado sentado en la sombra del pasillo frente a la puerta abierta hacia fuera.
Mira a una mujer que está tendida a pocos metros de él en un camino de piedras…más allá, muy lejos y hasta el horizonte, un espacio indeciso, una inmensidad siempre brumosa que bien podría ser la del mar.
Ella sabe que él la mira, que lo ve todo. Ella sabe que tiene los ojos cerrados, al igual que lo sé yo, yo quien miro.”


De, la mujer que Carlos admira
Para, El admirador


Carlos se fue de ese lugar, hacia la desembocadura llena de inicio, justo en el borde del terminar de una indefinida inmensidad, anunciando la despedida de ella…
Se fue con un buen sabor de boca, de ella, y sin haber probado su boca. Llenándola de nostalgia, agradecimiento, admiración, aprendizaje y recordando la próxima despedida; en un ser, eso y más, logrando mover a las personas petrificadas en locura, amor, ausencia de pasión, sordera, muerte, clasificación, tratando de desnudar lo que ya por naturaleza está desnuda. Claro que hay más mucho más, Carlos la gama es infinita y la sed uuuuuuuuuuuuuuy es humedad. La experiencia de un ejercitarse, cuestionarse, apasionarse y sobre todo; esos seres, no, no locos por siempre no hay seres eternos no, no por siempre y para siempre, somos puntos, cortes; las condenas no, ya no Carlos escuchar, cortar, destellar. Suerte y Gracias por la compañía jajaja gracias por tu ya no alta presión, ni alta depresión ja ja.
Si dices admirar y quererla a ella, está súper, a ella le fascina la idea aun sin saber porque cuando la metáfora, no fue muy buena para aprender, ni enseñar y es que tal vez, te des cuenta de que va más allá. A pesar de tu saber de conveniencia, etiquetas, disfraces blancos, obsesión, perfección, socializaciòn de intelecto jaajjaja siempre el cadáver.

Lo que se acostumbra a llevar en la mente ella lo lleva en la boca


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