julio 31, 2008

CADAVER DEL AMOR LACAN, AÚN

En tres días en un auditorio olvidado y desabitado del Tec de Monterrey

Ser amados, reconocidos, un signo, miradas, palabras, caricias, reclamos y multitud de sensaciones.
Fue viernes, sábado y domingo, del escuchar a Jean Allouch y una sarta de personas…
Sin embargo fue el sábado que le dieron lugar al reclamo, ignorando jajaj tratando de dar nombres, señalar, reconocerse en un estatuto, de miembro de escuela intentando arrebatar entre la tormenta, amor, goce- ausencia, del otro, del Otro… confusión de nombres e intenciones hablándose más allá de ellos mismos y de su propia escuela y lo peor, ooooh no! sin darse cuanta. Yo disfrutando como loca de todo eso y también de las risas, de las compañías, le los suspiros, de las cercanías, de la valentía, de los atrevimientos en los cantos, en la impotencia sexual del poder pedir una caricia, traducciones agradecidas en amor sin contracturas, de las búsquedas, amores, amistades, opiniones, locuras; de las despedidas y el poder disfrutar de esa tremenda sensibilidad que deja la presencia de Allouch en mi; tal vez sin un entender, pero sí con una inquietud tremenda de mi, del vivir, del cuestionar, del desechar jajaja de la esperanza bailando cha, cha, cha; de la literatura, del amar, del gozar …simplemente inquietante placer y claro mi casualidad intentando extender el placer de amar en un más allá con la anécdota de Allouch sobre la dureza de algunas mujeres como la de ,Marguerite Duras en un “destruir dice ella”

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