marzo 08, 2008

DE LO HUMEDO...

"De repente me paré, sin poder moverme, como sucede cuando vemos algo que no sólo va dirigido a nuestro mirar, sino que requiere más profundas percepciones y se adueña de nuestro ser entero. Una chica de un rubio rojizo, que, al parecer, volvía de paseo, y que llevaba en la mano una azada de jardín, nos miraba, alzando el rostro, salpicado de manchitas de color de rosa. Le brillaban mucho los negros ojos, y como yo no sabía entonces, ni he llegado luego a saberlo, reducir a sus elementos objetivos una impresión fuerte; como no tenía bastante de eso que se llama “espíritu de observación” para poder aislar la noción de su color, por mucho tiempo, cuando pensé en ella, el recuerdo del brillo de sus ojos se me presentaba como de vivísimo azul, por que era rubia; de modo que quizá no hubiera tenido ojos tan negros- cosa que tanto sorprendía al verla por vez primera- no me hubiera enamorado en ella tanto como me enamoraron, y más que nada sus ojos azules.
La mire primero con esa mirada que es algo más que el verbo de los ojos, ventana a que se asoman todos los sentidos, ansiosos y petrificados ; mirada que querría tocar, capturar, llevarse el cuerpo que está mirando, y con el alma; y luego..."
Marcel Proust "En busca del tiempo perdido" I; por el camino de Swann

No hay comentarios: